Me fui imaginándome cómo sería, con la intención de buscar otra cosa y sorprendiéndome por lo que encontré.
Estuve en Hawaii.
Y allí vi playas de arena blanca y aguas truquesas, de arena roja y agua de tres azules distintos a un tiempo, y de rocas negras y agua verde precioso. Vi palmeras altísimas azotadas por un viento inagotable, ficus gigantes que parecían baobabs, abetos que parecían recién llegados de tierras alpinas y pinos mediterráneos que daban sombra fresca. Vi hibiscus de mil colores y tamaños en los rincones más sorprendentes, plumerias blancas y moradas de olor intenso, helechos salidos de Parque Jurásico, pájaros, peces, tortugas curiosas y muchos, muchos surferos que transmitían una libertad envidiable.
En Oahu conocimos Ray, que tiene una tienda de Harley Davidson en Waikiki. Es de Cuba, pero sus padres eran españoles, su madre hablaba como tú, decía él, con la c, y pronunciaba "sé". Tenía unos 50 años, se peinaba el pelo con un tupé cincuentero y vestía su camisa vaquera abrochada hasta arriba, pantalón negro estrecho y cinturón de piel con hebilla grande. También a Terry, que es de California, pero estaba en Waikiki porque una galería de arte nueva presentaba sus ilustraciones, eran preciosas y me firmó la que le compré con un sello de goma japonés y firmó con un lápiz, es joven y le gustan los cómics, tenía pinta de surfero, rubio de piel morena y llevaba chanclas de goma, pero no llegué a preguntarle si lo era. En la North Shore de Oahu, en Haleiwa, había un chico de Chile, casado con una japonesa que planeaba viajar por España el próximo año. Y en Honolulu, lejos del centro turístico, había un señor hawaiano con pinta de japonés, propietario de un restaurante de comida local y por lo visto muy popular entre la gente de allí, que nos explicaba que él ahorraba dinero durante el año para gastárselo viajando en verano, él no lo quería en su bolsillo, lo quería disfrutar y para eso trabajaba mucho en el restaurante que tenía con su hermano.
En Kauai nos fuimos a Wailua, en Beach Boy. Compré un ukulele en una tiendecita pegada a la carretera y que los tenían de oferta, los propietarios no explicaron las diferencias entre cada tipo y tuvieron mucha paciencia con todas mis preguntas. Se parecían a los ZZ Top, de hecho yo creo que vimos por allí a toda la familia ZZ Top, con sus motos, sus barbas, jóvenes, mayores… Un día hicimos snorkel, vamos, lo que antes era el tubo, las gafas y los patos. Vimos peces de mil colores, parecían de mentira, y nadamos entre unas tortugas enormes, que se colocaban delante de ti y se te quedaban mirando fijamente. Casi me ahogo de la sorpresa. El guía era un chaval joven que hablaba tan rápido que no le entendía. También alquilamos unas bicis que nos dieron sin apenas pedirnos el nombre, nos dijeron que cuando acabáramos las dejáramos en el patio si no había nadie por allí, cerraban a las 6 pero podía ser que cerraran antes, no sabían… cuando le pregunté al chico por los candados me contestó: hey, this is Kauai… no need, just enjoy. Cuando las devolvimos la chica sólo dijo: cool! También fuimos a Hanalei y no tengo palabras para decir cuánto me gustó ese lugar, se puso a llover y vimos el Arco Iris, creo que no lo veía desde pequeña y me acordé de lo mucho que me fascinaba mirarlo, con todos esos colores. Me dio pena haber ido allí el último día que pasábamos en Kauai, porque me hubiera quedado un par de días más allí, es un pueblo precioso.
En Molokai… allí no hay nada, sólo dos pueblos y uno de ellos tiene todo medio cerrado, y por pueblo me refiero a los que salían antes en las pelis de vaqueros, con una calle central y las tiendecitas y locales alrededor, nada más. Allí no hay turismo, lo había pero está todo abandonado. Nuestro hotel, caro por lo que era, estaba al lado de un campo de golf abandonado, seco y aterrador de noche, no había casi nadie, la tienda más cercana (de comida, de algo más ya era impensable) estaba a 20 minutos en coche, por la noche había unos sapos gigantes que de día aparecían tiesos en el arcén, y a mí me daban miedo. Me encontré a más de uno en frente de nuestra puerta esperándonos a la vuelta de un día en la playa. La playa, era desierta, preciosa y azotada por un viento que no paró en los tres días. Un día decidimos ir a Kaunakakai, el pueblo, lo podías ver en menos de 5 minutos, supimos que había un mercado de granjeros y artesanos locales que creímos que valía la pena ir a ver, y en realidad eran 5 puestecitos de la gente del pueblo, uno de plantas, otro de ropa de segunda mano, otro de pendientes y collares, uno de verduras y el ultimo de productos artesanos varios como un marco de fotos hechos de conchas de mar. Estábamos un poco decepcionadas con ese pueblo, pues la gente no era muy abierta y nos lo esperábamos diferente, así que decidimos entrar en la única tienda del pueblo que nos pareció curiosa, una librería, eso siempre es interesante, no? Pues sí, allí conocimos a su dueña, Terry, que nos recibío con los brazos y el alma abiertos, es la persona más cálida, dulce, habladora, acogedora, simpática y profunda que he conocido en mucho tiempo. Ella nació en Hawaii, nos explicó que antes era hotelera, y le gusta viajar mucho, ha estado en Australia, Barcelona, Galicia, Madagascar… no sé, mil lugares y ha vuelto a Hawaii porque es el lugar dónde ella se siente más a gusto y tranquila. Se quedó sin trabajo y decidió abrir esa librería en Molokai. Nos explicó cosas sobre la auténtica cultura hawaiana, sobre el verdadero significado de la palabra aloha (bienvenido, hola, adiós, te veo porque sé que estas aquí…), y sobre la conexión que tienen los hawaianos con la tierra, la naturaleza y todos los seres vivos del planeta.
De vuelta a Waikiki, los últimos días del viaje vimos una danza hula, hicimos una clase de ukulele, conocimos a una diseñadora de ropa que trabajaba con estampados tradicionales hawaianos y polinesios, y nos quemamos en la playa de Waikiki Beach.
Una maravilla. Un viaje inolvidable. Justo lo que necesitaba. Justo.
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5 comments:
La entrada me ha quedado un poco larga, ha sido difícil resumir este viaje...
Caro, te ha quedado larga pero intensa, amplia pero descriptiva, extensa pero sencilla; toda ella llena de contenido y buenas experiencias, que de hecho son lo que nos conforma.
M'ha agradat molt.
Sí, a mí también me gustó mucho.
Gracies.
jo jo y jo!! increible, un viaje estupendo y que envidia te tengo nuevamente!!! yo tendría que volver a nacer y cambiar un montón de cosas en mi vida.....me alegro por ti y que sigas disfrutando de esta manera y yo que lo lea.
Besosssss
Muchas gracias por leer y por escribir.
Un beso.
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