Ayer hizo un mes que M. llegó.
Mi vida ha dado un giro de 180 grados, algo que necesitaba, desde que apareció en mi vida. Hacemos muchas cosas juntos, hemos conocido a gente nueva, me enseña, le explico, soñamos, nos reímos, disfrutamos y nos vamos conociendo. Todo a la vez.
Desde fuera parece que las cosas van muy rápido, pero para mí todo pasa al ritmo que nos pide la vida, todo tiene su sentido, su lógica... y en realidad eso es lo que importa ¿no?
Con él todo es nuevo y familiar a la vez, es algo difícil de explicar, ¿absurdo? quizás, aunque es así como lo veo. Y me encanta.
Es como si, al fin, estuviera en casa otra vez.